7.10.12

La encrucijada económica de la felicidad


Concepto

El secreto de nuestra existencia no consiste en vivir, sino en saber para qué vivimos. Y estamos en este mundo para ser felices.

No importa qué religión tengas, el país en el que vives o la condición social que goces. La felicidad es la razón lógica, espiritual y emocional por la que hacemos cosas como individuos, sociedad y raza humana.

Nietzche, Dostoyevsky y Schopenhauer puede que sean los más pesimistas en este tema (estamos en el mundo para sufrir, según ellos). Pero el solucionar ese sufrimiento (en uno mismo, y en los otros) da felicidad.

Propuesta

La felicidad es hacer el bien. Éste es el plan. La pregunta es, ¿qué tanto bien puede una persona hacer en el mundo? Y evidentemente, queremos ser eficientes y compartir este bien con cuantas más personas podamos.


En siglos pasados, el poder influir en la vida de un número elevado de personas estaba reducido a unos cuántos individuos que trabajaban en el gobierno, en las empresas, en las organizaciones religionas. Hoy en día, gracias a la comunicación, la economía, el desarrollo cultural y social, prácticamente cualquier individuo tiene el potencial de influir a más personas. Pero esto lleva tiempo.


Limitantes

Sin embargo, existe un pequeño problema con este plan: tenemos un deadline. No vivimos muchos años. Y la mayor parte del tiempo estamos durmiendo, comiendo o haciendo cosas para sobrevivir. El tiempo restante es el que nos queda para buscar hacer el bien.

Así que tenemos un dilema en cuanto a tiempo invertido y resultados obtenidos. Y estamos en el peor tipo de encrucijadas. Una encrucijada con sólo dos opciones.

Planes de acción

Cuantitativo: hacer feliz a la mayor cantidad de gente

Cambiando el macrosistema. Podemos invertir nuestro tiempo en hacer crecer nuestro poder de influencia y hacer el bien a más gente. Esto puede ser en política, empresas, gobierno, religión o cualquier otra construcción social ya establecida en la que ya sabemos que los beneficios de las acciones de alguien influyente llegarán a más miembros de la sociedad.

Los ejemplos de resultados de este enfoque van desde mejores condiciones económicas, mejor convivencia social, menor incertidumbre, mayor educación, incrementar el número de gente saludable (mental, corporal y emocionalmente) entre otros.

La limitante es que el tiempo que nos lleva crecer esa influencia no lo invertimos con gente a nuestro alrededor, sino con desconocidos.

Cualitativo: elevar el grado de felicidad de la gente

O podemos optar por cambiar el entrorno directo. Esto significa dedicar tiempo a las personas que vemos todos los días en nuestra casa, trabajo, escuela, grupo religioso, cultural o cibernético. Debemos trabajar más en cada individuo y menos en crecer nuestro propio círculo.

Los ejemplos de resultados de este enfoque van desde vecinos más amigables, hermanos entretenidos, amigos más confiables, empleados más satisfechos, colegas más responsables, entre otros.

La limitante es que el tiempo que nos lleva cada individuo es considerable y es desgastante emocionalmente.

Conclusión

Pero, ¿no hay un balance entre los dos? Puede ser. Pero es válido elegir sólo una de las dos opciones. Ya que las dos rutas de la encrucijada llevan a un final feliz, ya sea en cantidad o en calidad.


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