8.10.08

Que no panda el cúnico financiero

No es por ser alarmista, pero la crisis financiera más grande de la historia ya está aquí. Y digo la más grande en volumen y en impacto. Los millones y billones de hoy no se comparan con los de las crisis de la década de 1920 o con las crisis de países locales al salir y entrar de dictaduras. Esta crisis es una global.

El problema no está sólo en Wall Street y en las bolsas del mundo. Eso es meramente un indicador que pronto pasará. Sí afecta al resto del mundo y sí tiene un impacto profundo, pero en el día a día de las personas normales no les afecta tanto un 30% de pérdidas como a Carlos Slim o a Warren Buffet (que ya hablaré de ellos más adelante). El problema está en una cultura de crédito, perdonen la palabra, estúpida.

La crisis no empezó este año. Lleva años incubándose. La burbuja que Alan Greenspan dijo que no existía, sí existió. Pero a nadie le importó. Esta burbuja comienza con bancos comerciales otorgando créditos a diestra y siniestra, a personas que no los necesitaban (cosa que no sólo pasa en EEUU, sino en México y Latinoamérica también). Las personas no pueden pagar su crédito al consumo, así que agarran hipotecas. No pueden pagar la hipoteca, y agarran otra hipoteca (las famosas subprime).

Obviamente los bancos toman toda esa deuda y quieren ganar dinero con ella, pero es una mala, mala deuda que no vale lo que creían que valía (porque realmente la gente no tiene poder adquisitivo, sino un poder crediticio enorme). Así que por razones casi obvias, todo se va a la fregada.

Si bien parece que todo está perdido, estamos lejos de ello. Carlos Slim y Warren Buffet dan ejemplos claros de que aún nos falta por caer, uno diciendo que es la peor crisis que le ha tocado vivir, el otro comparando a la economía americana con un enfermo atendido por paramédicos. Pero los dos, a pesar de haber perdido mucho dinero (a ellos sí les afectan las caídas del mercado) ahora empiezan a invertir. Carlos Slim con 9.1 millones de dólares y Warren Buffet con 3 mil millones. Los dos saben manejar los mercados, y saben que repuntarán pronto, pero aún más importante, los dos coinciden en que estas crisis son oportunidades.

Aunque a nosotros que no tenemos ni un millón de dólares nos puede sonar a cuento chino y a que nunca tendremos los problemas que ellos tienen, también es una época de oportunidades. Económicamente bajarán los precios, como ya están bajando los del petróleo y así seguirán muchas otras materias primas. Pero no son sólo oportunidades económicas las que tenemos.

La crisis en las bolsas puede que dure un año. Tal vez menos. La crisis hipotecaria durará poco más de tres años. La crisis crediticia tardará unos diez años en sanar. Pero la crisis humana que comenzó todo esto, debemos cambiarla en el menor tiempo posible. Esta crisis fue la que generó las demás. Y se llama avaricia.

Tomar cosas prestadas, osea el crédito, hay que usarlo sólo en casos necesarios: comprar una casa, comprar una herramienta de trabajo, pagar una hospitalización. Debemos de comenzar a ser cuidadosos con lo que compramos. No necesitamos todo, aunque nos quieran convencer de lo contrario. Simplemente puedes vivir sin tele, sin celular, sin coche, sin computadora, como la mayoría de la gente en el mundo lo hace. Y dejemos de querer tenerlo todo hoy.

Se ha oído en muchos medios que la crisis es el replanteamiento del capitalismo. Pero hasta que cambie la manera en que nosotros nos comportamos y comencemos a ser un poco más generosos, saldremos de las crisis que realmente nos aquejan.

2 comentarios:

  1. que interesante articulo!

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  2. Sergio14.10.08

    Que bárbaro, me encanto tu articulo, esta super bien. Muchas felicidades espero que puedas seguir influyendo para bien, porque la raíz del problema es darle mas importancia a lo material
    que a lo verdaderamente transcendental. Creemos que el dinero lo puede comprar todo o por lo menos actuamos así.

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