2.10.07

El dos de octubre, no se recuerda bien

Este ensayo está basado en las temáticas que enredaron y que fomentaron lo que ocurrió el dos de octubre de 1968. Hay muchas versiones de los hechos oficiales, pero lo que está claro son todas las vicisitudes que lo envolvieron, y justo en ellas me basaré.

Desde la manera deductiva, de lo general, a lo particular, el ensayo tocará la situació mundial del tema es específico, de los orígenes, de su razón de ser, y de lo que salió de él.

¿Qué pasaba en el mundo? (1)

“La juventud vive siempre en trance de heroísmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo aún de contaminarse. No se equivoca nunca en la elevación de sus propios maestros. Ante los jóvenes no se hace mérito adulante o comprado. Hay que dejar que ellos mismos elijan sus maestros y directores, seguros de que el acierto ha de coronar sus determinaciones. En adelante sólo podrán ser maestros en la futura república universitaria los verdaderos constructores de almas, los creadores de verdad, de belleza y de bien”, Manifiesto Liminar del movimiento argentino de estudiantes de Córdoba.

Desde principios del siglo XX, se caracterizó el mundo estudiantil iberoamericano por organizar diversos movimientos sociales con el fin de apoyar o simpatizar con otros sectores ciudadanos.

El movimiento para la reforma universitaria argentina surgido en la ciudad de Córdoba en 1918, los motines protagonizados por jóvenes pachuchos en Los Ángeles en junio de 1943, y las manifestaciones contra la guerra de Vietnam en octubre de 1965 en Estados Unidos, son dos ejemplos anteriores al que ocurrió en el sesenta y ocho.

El mundo, en estado de “paz”, sin contar la independencia de antiguas colonias y las tensiones que empezaban la Guerra Fría, hubo varios acontecimientos que marcaron las políticas y tiñeron de colores las posturas. La revolución cubana, la guerra de Argelia, la guerra de Vietnam, las guerrillas en Latinoamérica, los cambios políticos en Checoslovaquia contrastaban con los cada vez más elevados niveles de vida, el consumismo, el desarrollo de los medios masivos de comunicación, la masificación de las universidades y la incorporación de las mujeres al mundo laboral. Los contrastes provocaban una insatisfacción de la sociedad, en especial de los jóvenes por encontrar un sistema político-económico que funcionara para todos.

Algunas manifestaciones de esta creciente identificación de los grupos de jóvenes inconformes la vemos en la música. Grupos como los Beatles, Rolling Stones, Janis Joplin o Jimmy Hendrix fueron algunos de los estandartes de la nueva “rebeldía” juvenil. El hippismo, movimiento contemporáneo, fue la moda entre el grupo estudiantil durante la década y parte de la siguiente. Su lema, “amor y paz”, probablemente es lo más evidente de la postura que una mayoría de jóvenes en el mundo tenía como mentalidad y “modus vivendi”. Así mismo, en la literatura, autores como Jack Kerouac, Allen Ginsberg y William Burroughs, parte de la “generación Beat”, también dieron y fueron motivos de unión entre los estudiantes jóvenes.

Los estudios de antropología se avivaron, en parte gracias a Claude Levi-Strauss, y el climax de esto llegó cuando se comenzó el movimiento estudiantil de Mayo del 68.

El movimiento de Mayo del 68 comenzó por diversas huelgas estudiantiles de universidades e institutos en París, seguidas por confrontaciones entre universitarios y la policía. El presidente De Gaulle incrementó la represión, pero esto sólo ocasionó batallas campales en el Barrio Latino y después una huelga general de estudiantes y trabajadores en toda Francia. De Gaulle disolvió la Asamblea Nacional y se celebraron elecciones parlamentarias especiales en Junio.

Estos sucesos, con el lema de alto a la represión, libertad, democracia, viva la unión de obreros y estudiantes, lograron aprobar el salario mínimo y derechos sindicales. No logró la sustitución del orden político, pero transformó la sociedad francesa y ayudó a la democratización social, libertad de expresión y de cátedra. Y parte de esto se intentó replicar en México.

¿Cómo creció en México? (Cronología) (2)

Los incidente podemos comenzar a enumerarlos a partir del veintidós de julio, cuando estudiantes de la Vocacional 2 y de la prepa Isaac Ochoterena se pelearon en la Ciudadela. Los de la preparatoria luego apedrearon las instalaciones de la vocacional. Este fue uno de los indicios de las rivalidades entre las escuelas afiliadas al IPN y las incorporadas a la UNAM. Los policías, haciendo un acto digno de un “retrasado mental”(3), llegaron a golpear a los no involucrados de la Vocacional 5.

Cuatro días después, el veintiséis de julio, dos manifestaciones, una conmemorando la Revolución Cubana, la otra organizada por la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET) que protestaban por la intervención de la policía en el incidente anterior, y ésta vez, de nuevo las fuerzas policíacas reprimieron las manifestaciones.

El día siguiente, el veintisiete de julio, los estudiantes tomaron las preparatorias 1, 2 y 3 de la UNAM, protestando por los enfrentamientos con los ganaderos. Dos días después, el veintinueve, la policía y el ejército rodearon los planteles de la Praparatoria Nacional y del IPN, más que nada en la zona centro de la ciudad de México. Un disparo de bazooka destruyó en San Idelfonso una puerta de la prepa 1, en la que muchos estudiantes fueron detenidos y algunos heridos. Muchos otros planteles tuvieron historias similares.

Al día siguiente, el treinta de julio, el rector Barros Sierra hizo que se elevara a media asta la bandera mexicana en Ciudad Universitaria y que las transmisiones radiofónicas de la UNAM terminaron temprano en señal de luto.

El primero de agosto, una manifestación, encabezada por el mismo Barros Sierra, recorrió avenidas del sur de la ciudad. Díaz Ordaz, dio un discurso presidencial en el que decía que tenía la “mano tendida” a quien quisiera estrecharla.

El dos de agosto nació el CNH, formado por estudiantes y maestros de la UNAM, el IPN, escuelas normales, la universidad de Chapingo, la Universidad Iberoamericana, la de La Salle y algunas estatales.

Un par de días después, el cuatro de agosto, se elaboró un pliego petitorio para las autoridades del gobierno, que se explicará más adelante.

Una gran manifestación en el zócalo de alrededor de 150,000 participantes, casi diez días después, el trece de agosto, apoyaron el cumplimiento del pliego. A los miembros de instituciones ya mencionadas se añadieron los del Conservatorio Nacional de Música y de la Normal Superior.

Otra semana después, el veintidós de agosto, el gobierno declaró que quería dialogar con representantes estudiantiles. Éstos respondieron afirmativamente, siempre que hubiera cobertura mediática.

El veintisiete de agosto, cinco días después, otra manifestación, casi el doble de masiva que la anterior, izó a media asta la bandera rojinegra en el Zócalo. Los que permanecieron hasta la madrugada fueron desalojados por el ejército, mientras tanto, otros soldados se apostaron cerca de Ciudad Universitaria.

Las dos semanas siguientes el presidente rindió su informe de gobierno en el que desconoció parte de las demandas del pliego petitorio, se celebró un mitin en Tlatelolco y Barros Sierra declaró que sus demandas institucionales habían quedado satisfechas.

Se dio una manifestación más, el trece de septiembre, esta vez en silencio para evitar disoluciones por la policía, y de un cuarto de millón de personas. El ejército tomó cinco días después Ciudad Universitaria, interrumpiendo las actividades administrativas que seguían. En represalia, Barros Sierra protestó al día siguiente apoyando públicamente al movimiento. Luis Farías, líder de la cámara de diputados, atacó a Barros Sierra, quien intentó renunciar sin éxito. Terminando la ocupación militar de CU, que duró dos semanas, hubo otro enfrentamiento entre estudiantes del IPN y la policía.

Un segundo mitin el veintisiete de septiembre en Tlatelolco sirve para convocar a un tercero, el dos de octubre. Un día antes, se reanudaron las labores de administración en la UNAM, pero el comité seguía en huelga.

El dos de octubre ocurre la manifestación para exigir el cumplimiento del pliego petitorio en la plaza de Tlatelolco.

¿Qué pedían y qué les dieron?

El “Pliego Petitorio”, ya mencionado, pedía las siguientes premisas:

1.- Libertad a los presos políticos: no se refería a miembros de otros partidos, u opositores del gobierno, sino todos los estudiantes y maestros que fueron encarcelados por los “disturbios” anteriores.
2.- Derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal Federal. (Instituían el delito de disolución social y sirvieron de instrumento jurídico para la agresión sufrida por los estudiantes).
3. Desaparición del Cuerpo de Granaderos: éste era con el que chocaban más los manifestantes, recibiendo las represalias violentas sin motivos algunos muchas veces.
4. Destitución de los jefes policíacos: que eran los que, mandados directamente por las altas esferas del gobierno, llámese Luis Echeverría, llámese el mismo presidente, de poner fin a los “relajitos” que armaban los estudiantes, de la manera más rápida, aunque sea brutal.
5. Indemnización a los familiares de todos los muertos y heridos desde el inicio del conflicto: esto ligado al punto uno, claro, de todos los crímenes de parte de la fuerza gubernamental que no se habían resuelto.
6.- Deslindamiento de responsabilidades de los funcionarios culpables de los hechos sangrientos: con esto se intentaba hacer un pacto, un acuerdo para que se animaran a aceptar los demás puntos, que eran los que les importaban.

Éstas, entre otras peticiones más generales, como libertad democrática y una reforma electoral, cosas que Díaz Ordaz no quería por presiones del partido, como lo que ocurrió dentro de éste mismo, con la destitución y muerte de Carlos Madrazo. Como ya se mencionó, el presidente se deslindó de mucha responsabilidad de las peticiones en su informe de gobierno, diciendo que no existían presos políticos.

2/10/1968 (4)
Siempre ha habido varias versiones, y no se puede tomar todavía ninguna como la única.

La de los periódicos un día después son risibles.

“Se luchó a balazos en ciudad Tlatelolco”, el Excélsior

“Mucha gente quería salir de los edificios, otros querían entrar. La confusión era general. Muchos se tiraban al pavimento, se retorcían, habían sido alcanzados por las balas. Había mujeres histéricas, hombres que gritaban, niños que lloraban. El tiroteo continuaba.”

Había unas cinco mil personas. Se decía que había policías vestidos de civiles entre los manifestantes. Y todo había sido desatado por una luz de bengala lanzada por alguien, y desde entonces disparos de los edificios, de la calle llena de militares, tanques ligeros y vehículos blindados con ráfagas de ametralladora ininterrumpidas. Pero que fue porque “grupos de huelguistas, desde el tercer piso del edificio Chihuahua, de la Unidad de Tlatelolco, dispararon contra soldados y policías”. Decía que había un número no precisado de muertos y heridos.

¿Quién fue? (5)

El Excélsior del tres de octubre decía que uno de los jefes militares de la policía, José Hernández Toledo, encargado de la ocupación de CU, fue herido en el pecho de un balazo. Que la tropa había ocupado los edificios y cateaban otros, pero que “antes” ya la Cruz Roja había atendido ya a cincuenta heridos de bala, entre ellos cuatro militares y quince niños. Que se apresó a los de CNH, inclusive desnudándolos. Se le adjudicaba el operativo al general Crisóforo Masón Pereda y al general Mendiola Cerecero de la policía (ya que su jefe, Toledo, había sido herido).

Sin embargo, la versión de la responsabilidad de parte del General Marcelino García Barragán, nada más y nada menos que Secretario de la Defensa Nacional. No fue ni el ejército mexicano ni los “huelguistas”.

El entonces Secretario de Defensa confesó que :“esos terroristas eran oficiales del Estado Mayor Presidencial, que recibieron entrenamiento para ese tipo de actos, concebidos y ordenados por el jefe del Estado Mayor” que era Luis Gutiérrez Oropeza. Éste tenía órdenes precisas de disparar contra la muchedumbre. Era el plan pensado desde el inicio, según él, por “órdenes superiores”. Inclusive se habían rentado días antes los departamentos en las unidades habitacionales para que pudieran hacerlo. Dispararon contra los estudiantes, pero más importante, contra el ejército.

El ejército no pudo responder bien porque había sido ordenado no responder a agresiones hasta tener “cinco bajas por bala”. Así que las metralletas de los del Estado Mayor pudieron hacer estragos por un buen rato, hasta que los soldados se ordenaban. Los acuerdos entre el presidente Díaz Ordaz y el general Gutiérrez Oropeza, al margen del secretario de la Defensa, eran frecuentes.

Conclusión

A pesar de las nuevas luces dadas por investigadores, y que ya se haya puesto el dedo en los culpables, no se va a quitar de tema tabú este suceso.

Las condiciones mundiales eran exactamente las que debía de haber para que se diera un movimiento del tipo del CNH, mientras que el gobierno de aquél entonces era uno de los más intransigentes que han existido en nuestro país.

Yo como estudiante, me sentí a la vez orgulloso de enterarme de la fraternidad por causas sociales con la que se unieron tantos estudiantes, y a la vez agredido por la desfachatez y soberbia de los que los reprimieron.

No cabe duda que los mítines de Tlatelolco deberían de rehacerse con muchos otros fines, lamentablemente, hoy en día no se puede hablar de una confraternidad estudiantil como la de aquél entonces.

Fuentes 1 Feixa, Carles (Editor). Movimientos juveniles: de la globalización a la antiglobalización. España: Editorial Ariel, 2005. http://site.ebrary.com/lib/anahuacsp/Doc?id=10075532 2 Cazés, Daniel, Crónica 1968, México, Plaza y Valdés, 1993. 3 Ayala, José, La Epopeya de México, Vol. 2, Fondo de Cultura Económica 4 Memorial del 68. Relato de muchas voces, México, La Jornada Ediciones, 1993. 5 Scherer García, Julio. Parte de Guerra; Tlatelolco 1968; documentos del Genral Marcelino. Carlos Monsiváis, México, Aguilar, 2004

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