7.6.07

Protocolo organizacional: mexicano vs. hispano

Es imposible concebir hoy en día un mundo en el que no entremos en trato con otras personas de otras nacionalidades y con otras costumbres. Por ello, vale la pena hacer un espacio para revisar algunas diferencias y similitudes que tiene España con los países que podrían parecer los más cercanos a ella en tradición y formas de ser. Latinoamérica es el lugar que tiene más herencia española, por ello nos enfocaremos en esta zona. Y siendo México el país con más hispanohablantes del mundo, será el país que tomaremos para ejemplificar.

¿Cómo se ve al protocolo organizacional?

Yakatekuhtli literalmente quiere decir el señor de la nariz. Este vocablo Náhuatl tiene un significado metafórico. Nariz nos indica: guía y buen olfato. Yakatekuhtli era el señor guía, el señor que iba por delante como nariz, el señor que tenía agudizado el sentido del olfato y el señor que rastreaba. Era el encargado del protocolo entre los aztecas.

La historia hizo que el mestizaje convirtiera a México en un país con una mezcla homogénea de cultura. Por otro lado, ha tenido tantas intervenciones de fuera (España, Estados Unidos, Francia), que ha ido creando una identidad única a la largo del tiempo. En cuestión de protocolo, la importancia del mismo ha ido cambiando radicalmente hasta llegar a los niveles en los que se toma en cuenta.

A comparación del español, el protocolo mexicano tiene una menor importancia a nivel organizacional. No existe una persona dedicada al oficio del protocolo ni al cuidar de él en la mayoría de las organizaciones. El puesto es inexistente, así que el encargado de hacer que las cosas marchen bien, sería el representante de Relaciones Públicas, junto con el de Recursos Humanos para cuestiones internas y junto con el Vocero para cuestiones externas.

Pero eso no significa que no se le dé importancia alguna, es sólo que no existe como tal la especialización en la cadena de mandos. Mientras que por otro lado, existen diversos organismos que apoyan al bien cuidar y llevar las costumbres protocolarias. Un ejemplo de ello es la Academia Mexicana de Protocolo que mantiene relaciones permanentes con los representantes de algunas de las más importantes instituciones vinculadas con el protocolo y ceremonial en México, así como con sus homólogos de varios países de América Latina y el Caribe, y con la Organización Internacional de Ceremonial y Protocolo (OICP).

Así que dejando claro que podemos hablar de un protocolo que se lleva tácita pero no especializadamente, revisemos los principales puntos de diferencia.

Los Saludos

La mayor sorpresa que uno tiene al saludar a un mexicano o mexicana, cuando uno es del sexo contrario, es sentirse que le damos un beso a la persona y otro al aire. Esto es porque es costumbre sólo saludar con un beso en la mejilla derecha. En la empresa, uno debe cuidar de este tipo de detalles para no incomodar (aunque por lo general ocasionará risas).

Es normal saludar de beso en una presentación, no importa la jerarquía organizacional de la persona o lo poco que se conozcan. Esto sin obviar las ocasiones en que claramente ameriten no dar el beso. Pero hay que recalcar que realmente se ve inclusive un poco frío el saludar con la mano. Mientras que entre hombres es igual que en España.

Por mencionar otro detalle diferente, es bastante normal entablar confianza rápidamente con un extraño que se acaba de conocer. A esto nos referimos a tener la libertad para hacer bromas, tener contacto físico amigable y entablar conversaciones de temas personales. Obviamente, esto varía de persona a persona y no se pueden tomar libertades en demasía, ni herir la sensibilidad del interlocutor, pero en general no es raro llegar con alguien en una plaza, en un evento, en una escuela, en una oficina, en el metro o en la calle e interpelarlo así en frío. Es visto como una cosa muy natural en casi todos los casos.

Las Citas

El decir “ahorita” en México es casi una manera de ver la puntualidad de una manera alterna. Gracias a la falta de infraestructura en transporte y a las largas distancias que se recorren en México (hay que recordar que es un país de casi dos millones de kilómetros cuadrados y tiene a una de las ciudades más amplias y densamente pobladas del mundo, con veinticinco millones de habitantes) contando el tráfico y demás casualidades que se tengan, no es raro llegar un poco tarde a cualquier lugar. Por ello “llego ahorita” es llegar “ ya casi”.

Se debe salir con mucha más anticipación para llegar a la hora, pero si se retrasa unos cinco, diez, quince minutos, el o los citados lo entenderán, dependiendo la hora y la distancia. Sólo si se tarda uno más de estos tiempos, se debe llamar para pedir una disculpa (aunque claro que aunque se retrase uno un minuto, siempre es mejor avisar). En eventos ocurre lo mismo, si se tarda en comenzar más de un cuarto de hora, es lo justo para decir que va “oficialmente tarde”. Antes de eso, es “oficialmente normal”. Pero ya veremos eventos más a profundidad en uno de los puntos siguientes.

Por otro lado, las horas en las que se atiende en México, varían un poco debido al horario de trabajo. Las escuelas comienzan a las siete de la mañana, y pueden acabar hasta las diez de la noche. Las oficinas tienen horario de nueve a dos y luego de cuatro a siete. Los comercios están abiertos de diez a diez, por lo general, sin hora de comida. Los restaurantes de diez a doce, aunque para las cenas se tiene que entrar máximo a las once (cierran la cocina si no). Los bares están abiertos hasta tarde, pero llegar “tarde” a casa es más allá de las doce.

El Vestido

Curiosamente en México se viste muy “elegantemente”. La influencia probablemente llegue de la ocupación francesa y la moda que trajo consigo. Pero cualquiera diría que son unos restirados a la hora de vestir en la oficina. Exceptuando los casos en el que el oficio denote otro tipo de vestimenta (médicos) o que tenga fama de “moderno” (creativos de agencias) y uniformados (policías, empleados de comida rápida) la gente se viste de la siguiente manera.

Para las mujeres, es normal llevar trajes sastres (trajes para mujer) o faldas con chaqueta y blusas de botones. Los tacones son casi obligatorios en una oficina. Utilizar joyería no está nada mal visto, mientras no se lleve demasiada (que bromeando en términos mexicanos, tendría que ser más de medio kilo de adornos).

Para los hombres, es habitual siempre vestir de traje y corbata. No importa el puesto, mientras se trate de oficinistas y aunque no tengan que dar la cara al público (por ejemplo: un técnico de informática, un contador) es normal ir vestido de esta manera.

Los Eventos

Normalmente el maestro de ceremonias mexicano nunca puede acabar la conclusión que tiene escrita en sus papeles. Esto es debido a que la gente está poco acostumbrada a esperar después de que ya terminó lo que les interesa. Por ello el ritual de los eventos varía un poco a comparación de los países europeos.

Esto influye sobre todo sobre la marcha, ya que las preguntas esporádicas, los arranques de aplausos y hasta las lágrimas son comunes entre eventos de todo tipo. Es porque la cultura de masas mexicana tiende mucho más a buscar la emoción a la razón. El sentimiento es básico resaltarlo en cualquier tipo de evento.

Por esto se puede decir que el “ritual” del evento debe ser lo más parecido a lo que se conoce (no es bueno “sorprender” muchas veces) mientras que el espectáculo lo es todo y no está mal improvisar, mientras se vea de manera profesional.

Por otro lado, en cuestiones de lugares para gente importante, casi no existe escrito alguno en el que se detalle la jerarquía en la que deben de sentarse, y varía en demasía con el lugar y el tipo de evento. Pero por lo general, se pondrá en una zona aparte a los VIP’s y si existiera el caso de que uno destaque del resto, puede adecuarse una zona extra para él o ella (por ejemplo, si vinieran diputados y además el presidente).


La Tecnología

La sociedad mexicana empresarial está expuesta de sobremanera en el mundo electrónico. Probablemente al tener al lado a Estados Unidos. Más que nada, ha logrado hacer que lo moderno y lo bien visto sea lo digital, y lo análogo se ha vuelto un poco lo retrógrado y anacrónico. Aunque en temática, lo tradicional siempre será el ganador por default. Entonces, lo ideal no es hacer en la fiesta de Halloween de la organización calabazas y disfraces a mano, sino proyectar en las pantallas de plasma imágenes del Día de Muertos, por decir algún ejemplo.

El e-mail, los mensajes de texto de celular e inclusive el chat es imprescindible para mantener relaciones buenas con demás empresas y públicos.

La Caballerosidad

Podría ser que el concepto de “macho mexicano” sea sólo para hacer una fachada de fuerza y poder, pero en realidad, está en demasía mal visto hoy en día ser poco caballeroso. Y a esto nos referimos no como tratar a las mujeres como iguales, sino darles ese trato especial que desde antaño está en boga.

Abrirle la puerta, acercarle la silla, ceder el sitio en transportes públicos, dejar pasar antes, ofrecer el paraguas, pagar la cuenta, son sólo algunos ejemplos de lo que está silenciosamente obligado por la sociedad a realizar. Si se llegara a omitir alguna de estas reglas, no sólo es de mala educación, sino está sumamente mal visto. Las mujeres siempre tendrán un lugar especial sobre los hombres en la sociedad mexicana.

La Comunicación Interpersonal

El uso del “usted” es más que necesario cuando se trata de personas de jerarquía mayor o de mayor respeto. Sobre todo cuando acaban de conocerse. El “tú” se utiliza solamente cuando ya hay cierta confianza o se ven como iguales las personas. A personas mayores siempre es mejor utilizar el usted, a menos que el interpelado lo pida.

“Ustedes” es utilizado comúnmente, no es motivo de respeto ni nada parecido, es lo normal en conversaciones en lugar del “vosotros”. Y esto es una especie de contradicción del idioma, ya que el vosotros sólo se ve en literatura o poesía, mientras que es bien sabido que en España se utiliza al contrario, casi.

Hay que recordar también que en cuanto a el espacio físico, la próxemica y la kinesis al hablar, en el pueblo mexicano son mucho más “íntimos”, pudiendo parecer rudo a un europeo por la cercanía en la que se hable, lo mucho que se utiliza el lenguaje de las manos y demás movimientos expresivos. Pero por el contrario, el volumen y el tono de voz son mucho más suaves (o esa impresión es la que un mexicano tiene) que las de un español al hablar. Estos dos aspectos se deben cuidar si no se quiere dar la impresión de frío y mal humorado respectivamente.

El lenguaje también tiende a ser menos “fuerte”. Las “groserías” están muy mal vistas en México, mientras que en España es usual oírlas hasta en la televisión. Uno no debe hablar con groserías, aunque sean para decir algo bueno (como: “está de puta madre”, lo cuál en México suena extremadamente fuerte, mientras que en España es algo bastante normal).


Conclusión

Contando algunas pequeñas diferencias, es bastante homólogo el realizar protocolo en México (y el resto de Hispanoamérica) que en España. Al fin y al cabo en algún momento fueron parte de ésta todos estos países. Habría sólo que añadir que cualquier español puede reconquistar Hispanoamérica si se sumerge en las tradiciones oriundas de los latinoamericanos.

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