7.8.06

La eutanasia está bien. Matar no.

Según la Real Academia Española de la Lengua, tiene la siguiente definición: “Acción u omisión que, para evitar sufrimientos a los pacientes desahuciados, acelera su muerte con su consentimiento o sin él.”

Nótese que está señalado “desahuciados”. Esto es (nuevamente según la RAE) “Admitir que un enfermo no tiene posibilidad de curación”. Por lo tanto, podemos decir que sólo si alguien está enfermo, incurable, y se le va a evitar sufrimientos, se le da una buena muerte (eutanasia). Cualquier omisión de estos términos es colaborar en un suicidio o asesinar.

Por lo tanto, encontramos dos tipos de eutanasia, debido al mal uso y lo viciado hoy en día del término.

El primero es la eutanasia artificial. Ésta es la interrupción de la vida. De alguna manera, un agente externo llega a cortar una vida que podía bien seguir sin dificultades. Por ejemplo, una persona de 65 años, que tiene los problemas normales de la vejez del siglo XXI (pérdida de memoria, osteoporosis, problemas de las articulaciones, etc.) y que está “cansado” de vivir. Pero su sufrimiento no es tan grande, sólo su ánimo y sus ganas están caídos. Fácilmente puede seguir con su vida si lo deseara. Decide por lo tanto pedirle a alguien que lo ayude a terminar esto y le es inyectada la solución mortal o dado a tomar una pastilla mortífera. Se interrumpe por lo tanto el proceso de una vida que se podía sostener por sí sola. Ergo, se “quita la vida” (definición de asesinato).

El segundo tipo es la eutanasia natural. Ésta se da cuando la vida de una persona ya no se puede sostener por sus medios propios (físicos y biológicos) y por medios externos se le está intentando continuar. Es cuando se le quitan estos externos cuando se da la eutanasia. Por ejemplo, un hombre de 86 años que tiene cáncer de pulmón, está enfermo de los riñones y tiene esclerosis múltiple y le falla el corazón. Los tratamientos de este hombre (quimioterapia, diálisis, medicamentos especiales y transplantes) son extremadamente caros, además de que son aún más dolorosos. Por lo tanto, se le dejan de dar estos medios externos y el cuerpo simplemente deja de funcionar. No se está interrumpiendo nada, se está dejando continuar al proceso natural y normal de la vida de un hombre, cuando debe de acabar.

Hay cuestiones que se deben de revisar para dejar que ocurra una eutanasia natural:

  1. ¿El costo-beneficio del o de los tratamientos, operaciones y medicinas es lo suficiente? En otras palabras, ¿cuántos días, meses o años le quedarían de vida sin el medio externo? (No es lo mismo negar una quimioterapia a un hombre de 97 años que a un niño de 8).
  2. ¿Cómo quedará físicamente y biológicamente después de utilizar el medio externo? ¿Podrá llevar una vida digna?
  3. Y lo más importante: ¿Sufrirá más con el tratamiento, medicina u operación que con la mismísima enfermedad que sufre?

Hay que recordar que el hombre se ha alargado su tiempo de vida, duplicando los años que vivíamos en la antigüedad. Es por ello que no es sano alargar de más algo que ya se extingue, al igual que no lo es cortar con algo que puede seguir adelante.

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