24.8.05

El desierto donde hubo batallas

(después de haber leído Batallas en el Desierto, de José Emilio Pacheco)

Su vida VS. La obra


José Emilio Pacheco nació en la Ciudad de México el 30 de junio de 1939. Podemos decir que le tocó crecer en un mundo de la depresión y luego del auge, del desarrollo y del estancamiento. Pero sobre todo de guerras “lejanas” (Vietnam, Israel, Turquía, Corea… etc.)

Por ello creo que para él es representativo ponerle un tema belicoso al libro. Es lo que oía en los noticiarios de chiquito.

El mundo y otras novelas que seguro José Emilio leyó

En éste caso quiero dar el contexto en el que gestó la obra (el de los años 40), ya que el de 1981, cuando la escribió, no es nada representativo para mí y en lo que me concierne contar, ya que ése es el tema del libro.

Si a nosotros nos tocó crecer junto con la era tecnológica de la comunicación, a Pacheco le tocó crecer con la era social en crecimiento (y avances en general de las demás áreas, claro está). He aquí que él relata el antes, describiendo su mundo de antes del primero de septiembre de 1950 (cuando llegó la televisión a México), usando como excusa un enamoramiento de un niño a la mamá de su amigo.

Éste es un México que “…era un montón de piedras…” (pag. 16), lo que nos dice que el Sr. Pacheco había tomado su lección de literatura y había leído Pedro Páramo (El cuerpo inerte de Pedro “…se fue desmoronando como un montón de piedras…”, pag. 129). Es aquí donde podemos ver que el México de después de la Segunda Guerra Mundial no le gusta al autor. Es un México de avances para algunos, y de ruina para otros. Son los inicios de una globalización.

“Me acuerdo, no me acuerdo: ¿qué año era aquél?”, es probablemente lo que hace que aunque sepamos más o menos los años de la historia, no necesariamente tienen que ser esos años. Nos deja como en el limbo, como para decir: sí es por éstos años, pero también es hoy y en unos años más. Aquí encuentro mucha similitud con Dickens (Historia de dos ciudades), ya que también empieza con una suerte de letanías para confundirte igual (“It was the best of times, it was the worst of times, it was the age of wisdom, it was the age of foolishness, it was the epoch of belief, it was the epoch of incredulity…” pag. 1). Aunque Dickens, si mal no recuerdo, sí acaba dando un año exacto, pero la intención es la misma.

También veo que en La Muerte de Artemio Cruz (de otro carlos escritor, Carlos Fuentes) también es muy parecida: "Yo despierto ... Me despierta el contacto de ese objeto frío con el miembro ... Pero los párpados me pesan: dos plomos, cobres en la lengua, martillos en el oído, una ... una como plata oxidada en la respiración" (pag. 9). En los tres casos es un efecto hipnótico que te transporta a un pasado borroso, o a un presente desagradable.

Por último, Las Buenas Conciencias, también de Carlos Fuentes, trata en partes del mismo tema tabú, en un entonces más lejano y partiendo de mucho más atrás. Pero al final uno se queda con lo mismo: un reflejo de cómo era México en talo época y como pretexto un tema moral.

La “historia” y los dos personajes que importan

Carlos es éste niño normal que tiene un ramillete de amigos distintos (un japonés, un gringuito, un riquillo, un pobretón) y resulta que se enamora de la madre de uno de ellos (Mariana). Por esto mismo sufre de las consecuencias sociales de un enamoramiento, llevándolo con psicólogos y cambiándolo de escuela. Todo esto, como ya he ido diciendo, es sólo una excusa para contarnos un contexto histórico.

El verdadero tema

Por fin lo puedo decir: trata del contexto histórico de México en la década de 1940, junto con una historia ahí medio de enamoramiento.

¿A quién fregados quería echarle tierra?

Una sociedad que ha perdido el rumbo y busca maldad hasta donde no existe, pero mientras tanto busca maquillarse para guardar las apariencias.

Relación

Ya no recuerdo lo que tenía que escribir aquí. Así que diré nada más que el autor ve de una manera muy inocente las relaciones humanas, volviéndolas casi infantiles y caricaturescas. Esto lo digo porque en una frase puedes catalogar como se lleva Carlitos con cada personaje.

Mi mísera opinión

No me encantó el libro. Es cierto que me devela cosas en la historia de México que son parte de la sociedad, cosa que ningún otro libro había hecho (bueno, casi ningún otro). Y por eso sí me gustó.

Pero no me encantó por el eterno enlistamiento de cosas y programas y marcas y calles y tareas y (¿verdad que harta?) nombres y un largo etcétera. No me parece un recurso que se debe explotar tanto (a menos que fuera un público que enteramente sabe de lo que estás hablando). Debería contarlo con un poco más de detalle, aunque alargara la obra (qué más daría, ojalá y fuera más larga) u omitir algunas cosas. Junto con el hincapié en hechos que no venían al caso con la historia o con el tema, lo cual me desconcierta por ser un autor tan galardonado.

Pareciera que se queda en su poesía cuando nos narra algo, sin llegar al mero meollo del asunto. Puede ser que me equivoque, probablemente éste es precisamente el punto del libro.

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