17.3.04

Las farsas de lo que era Big Brother

1984. No es un año, sino un libro de George Orwell. Relata a una sociedad martirizada por un sistema sociopolíticoeconómico, que estaba regido y vigilado por el “Gran Hermano” todo el tiempo. De aquí sale la idea del nombre de el programa que hoy todos conocemos y que tiene incluso varias modalidades, como la de “VIP”.

Pero no creo que hayan escogido bien el nombre. Lo digo porque no están vigilados las 24 horas, al menos no todos: las cámaras toman lo importante, la atención se centra en la jovencilla que se estará encuerando, no en el cuate que está haciendo una ensalada a un aldo suyo.

Ahora, hay otro problema con esto de la atención. Sólo vemos y comentamos las cosas “interesantes”: lo morboso, chistoso, curioso, extraño, asqueroso… Si la gente dentro de dicha casa viviera con sólo lo que se comenta, serían unos depravados-glotones-perezosos-vacios-locos-excéntricos. La verdad es que no. Algunos hacen cosas así para vender (se) o por el famoso rating. Lo cierto es que la gente de aquellas casas no es más interesante que el hermano de uno.

Entonces, ¿qué lleva a la gente a ver un Reality Show en el que sólo se hace incapié en la “Realidad Fantástica”? Pues la misma ilusión de que la “gente normal” puede verse también en la tele. Y sin maquillaje, al menos hasta donde sabemos.

Hay un fenómeno muy extraño debido a esto. La gente ha comenzado a conocer más de una persona con la que jamás ha hablado, que de su entorno. No se habla de lo que hizo su familia en la semana, sino de lo que ocurrió en el programa. Se conocen los gustos del inquilino, pero no los del vecino. La gente se está desorbitando (aunque ya lo estaba antes) y en lugar de ver lo que tiene a su alcance ve lo que le ofrecen en la televisión.

Pero el problema se agranda. La base de toda sabiduría estaba en el templo de Delphos: Conócete a ti mismo. Ahora conocemos más de cómo se siente alguna persona en los reality shows, que de nuestras propias emociones. Nos hemos alienado de nosotros mismos.

Pero no todo es oscuridad en el túnel. Podemos sacar provecho de la situción que se ha hecho: hay que meter a gente que su vida tenga un valor y de un ejemplo para todas las demás personas. Que enseñen por medio de que los vean vivir, el cómo se debe vivir. Así hasta se podrían anular todos los jueguitos y pruebitas que hacen en los programas para hacerlo más interesante. Se dejaría a un lado la pornografía light y la falta de cultura, puesto que serían innecesarias en un programa en el que los personajes hacen el programa.

El rating no sería un problema si se metieran a los Reality Shows personas íntegras, puesto que se transmitiría por medio de la cámara su integridad, y a cualquiera le impacta más ver a alguien realizado, que a una persona común y corriente, prostituída por los medios, y que sólo está ahí para vender. Además de que las personas que normalmente entran a dichos shows no llegan a dejar nada a la sociedad, mas que satisfacer su morbo, o entretenerla, en el mejor de los casos. El problema sería convencer a las personas modelo de que es una buena idea entrar a estos programas.

Por último, no hay que ver un Reality Show para enterarse de la vida de las personas. Hay docenas de otros programas que, con noticias o chismes, nos llevan todos los datos de las celebridades o personajes de el mundo en que vivimos. Se podría decir que es para “acercar” a las masas a los media, pero esto no es otra cosa que decir para vender.Y no está parando ahí, sino que cada vez salen menos “personajes” y más “gente normal” en los medios, y no es que la “gente normal” se haya vuelto impactante, sino que el alcance de los medios es cada vez más grande y cada vez se va buscando más noticias en donde pueda, aunque eso haga llegar a un hogar de una familia “normal”.¿Llegará el día en que los medios serán el Big Brother?

La opción más inteligente es optar por ver la vida de la gente que nos ayudará en algún aspecto de nuestra vida, ya sea en televisión o en nuestra vida diaria y hacer a un lado o apagar el televisor cuando la vida que estemos viendo no nos enriquezca. El humano siempre ha querido superarse y esperemos que siga así, por lo tanto los humanos nunca llegaremos a ésa sociedad del libro 1984, y nunca estaremos vigilados las 24 horas. En el caso en que me equivoque, es porque dejamos de ser humanos.

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