27.8.03

Yo y Yo

-Hola.

-Hola.

-¿Dónde estás?

-Pues aquí adentro, contigo.

-Mira, no me hables en verso chistosito.

-Está bien, perdón. ¿Te importa si me quedo?

-Me da igual. Nunca pasa nada por aquí.

-¿Por?

-No sé bien, pero creo que se me acabó la imaginación.

-Vaya…

-Lo sé, lo sé. ¡Pero ya no sé ni qué hacer!

-¿Porque se te acabó la imaginación?

-Sí, por eso ya no se que hacer, ya no sé qué inventar para que pase algo por aquí.

-Podrías inventar un artefacto…

-¿Para qué? Haga lo que haga con él no me va a hacer sentir menos solo.

-Pero así pasarías el rato por lo menos, te distraería.

-No sé, tendría que inventar ese artefacto para usarlo fuera de aquí, aquí no se puede usar nada.

-Tienes razón. Entonces inventa un animal. Y así te hará compañía.

-No quiero un animal, a menos de que pudiera hablar, pero no como un loro, sino que diga cosas interesantes.

-Eres muy complicado.

-¡Lo sé! ¿Cómo es que sabes tanto de mí?

-Lo que pasa es que ya llevo tiempo por aquí.

-Y entonces ¿Porqué no había hablado contigo antes?

-Porque aún no inventabas con quien hablar.

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