9.1.13

De cómo incrementé mis ahorros en un 45% en el 2012

Publicado en Soy Entrepreneur.

Vivir en un país en el que el costo de vida es alto, como Suecia, es un reto para ahorrar. Para darse una idea, para alquilar una habitación barata necesitas gastar 15% de un salario promedio al mes. La comida es excepcionalmente cara debido a los impuestos y a que no crecen muchas cosas en este clima. Los lujos tienen también impuestos relativamente altos.

A pesar de todo esto, incrementé en un 45% mis ahorros. Tengo un handicap muy grande: vivo solo. No tengo a nadie quien mantener económicamente. Sin embargo, la mayoría de la gente que conozco que está en la misma situación que yo — o aún mejor, dinkies (double income, no kids) — no ahorraron nada o muy poco.

¿Cuáles son mis secretos?

Empecé a ahorrar cuando tenía 16 años. Así que llevo casi una docena de años haciendo esto. Al principio no ahorraba mucho, tal vez unos 10 o 20 dólares al mes. Pero lo hice de manera constante. Esto me ha ayudado a seguir haciéndolo con mayores montos.

Han habido épocas en mi vida en las que no podía comprar mas que pasta, leche y cereal. Pero eso me dejaba viajar cada mes a donde quisiera. Sabía que si me ponía como meta llegar a fin de mes con X cantidad lograría realizar mi viaje.

Un 50% del total de mis ahorros en el año llegaron gracias a los dividendos que tuve en distintos fondos de inversión o de la venta de acciones. He estado utilizando fondos de inversión desde hace 10 años. Por lo que creo conocer algunos detalles de cómo funciona.

En resumen, logré este incremento gracias a la rutina que tengo de ahorrar, a tener una meta fija y a mi conocimiento de una de las formas más convenientes para almacenar e incrementar capital.

Algunas recomendaciones que he sacado de estas conclusiones. No son nada nuevo que alguien no haya dicho antes, pero siempre es bueno tenerlas en mente:

0 - Eres especial y único. Lo que le funciona al vecino, o a mí, no necesariamente te funcionará a ti. Pero hay ciertas sugerencias "globales" que todo mundo puede seguir.

1 - Ahorra con rutina. La disciplina de dejar un poco de dinero aparte es esencial. No importa si ahorras poco al principio, pero siempre algo.

2 - Piensa en qué vas a gastar tu dinero. Haz un plan de lo que quieres comprar o en lo que te quieres gastar el dinero. Puede ser un viaje, un automóvil, un helado. Y piensa en ahorrar por lo menos 20% más del costo de lo que quieras comprar.

3 - Corta gastos donde sabes que puedes cortar.  No es necesario tener una agenda con todos los gastos detallados, pero por lo menos tener una noción de lo que gastas.

4 - Crea un método. Éste puede que sea el punto más importante. No todo el mundo tiene el mismo estilo de vida ni la misma meta al ahorrar. Si necesitas ahorrar para un departamento, puede que necesites varios años, mientras que el ahorrar para un viaje puede que te lleve sólo meses.

5 - Pon a trabajar tus ahorros.  Abre un fondo (o varios) para poder incrementar aún más el monto ahorrado sin mucho esfuerzo. ¿Tienes miedo de perder parte de tu inversión? Invierte en un fondo de renta fija.

(5a-  ¿Por qué fondos y no bienes raíces? A menos de que pienses ahorrar por más de 15 años, cualquier fondo de inversión de riesgo medio te dará un mayor retorno de inversión — anual o bianual — en menos tiempo. Al tener tu dinero en bienes raíces, el promedio de retorno de inversión es de 7 a 15 años).

6 - No tengas disposición inmediata de tu ahorro. Si lo puedes gastar, lo gastarás. Así que mantener tu dinero en un fondo de ahorro separado, o en una cuenta aparte es importante. Y recuerda: es muy diferente el fondo de ahorro a tener un colchón económico de emergencia (ten ambos).

7 - El efectivo es rey. Puedes diversificar e invertir en oro, pero al final del día no vas a pagar tu recibo del teléfono con lingotes. Recuerda que tener liquidez es tan importante como tener un ahorro.

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4.1.13

Monalisa camboyana

Desde: Cambodia
Una de las primeras cosas que uno nota al viajar en Camboya es la enorme cantidad de niños que hay. Una mirada momentánea es seguida por un grito de "Hello!".  Y te sonríen.

Lo que hace especial a esta escena es que Camboya es, de manera discutible, uno de los países que más ha sufrido durante los últimos cincuenta años. Durante el siglo XX fue ocupada por Francia, Japón y Vietnam. Bombardeos secretos de Estados Unidos en suelo camboyano durante la guerra de Vietnam, grupos guerrilleros, campos de refugiados y la pesadilla del Khmer Rouge diezmaron a la población.

Para darse una idea de la magnitud de esto, aquí hay unos cuántos números. Más de un tercio de Camboyanos murió entre los años de 1970 y 1974. Durante la década de 1980, la segunda ciudad más poblada en Tailandia era un campo de refugiados camboyanos en dónde habitaban más de 160 mil personas.

Entre guerras, guerrillas y ocupaciones los camboyanos sólo tuvieron 21 años de relativa paz e independencia durante aquél siglo.

Sin embargo, la gente sonríe.

Un guía de las villas flotantes de Tonlé Sap

El gobierno ha intentado borrar el pasado, de manera forzosa. Pahnúm, un monje que imparte clases por las tardes en una escuela en Battambang, me contó que de las 180 y tantas páginas de los libros oficiales de historia, sólo diecisiete líneas tratan del Khmer Rouge. Pero el pasado no se borra de la vida cotidiana quitándolo de los libros.

En las afueras de casi todo monumento arquitectónico que Camboya tiene, una banda de víctimas de las minas antipersonales toca música. Hay una cierta moda extraña de vestir con pantalones militares. Exsten monumentos en al menos tres docenas de sitios dónde el Khmer Rouge tenía sus campos de matanza. En uno de ellos, dónde se estima que fueron asesinadas más de 20 mil personas, después de cada monsón siguen apareciendo restos de huesos y dientes. Una pregunta común que se hace durante el primer encuentro entre personas que tienen más de 30 años es: "¿cuántos familiares has perdido?".

¿Qué es lo que hace que los camboyanos sigan sonriendo?

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7.10.12

La encrucijada económica de la felicidad


Concepto

El secreto de nuestra existencia no consiste en vivir, sino en saber para qué vivimos. Y estamos en este mundo para ser felices.

No importa qué religión tengas, el país en el que vives o la condición social que goces. La felicidad es la razón lógica, espiritual y emocional por la que hacemos cosas como individuos, sociedad y raza humana.

Nietzche, Dostoyevsky y Schopenhauer puede que sean los más pesimistas en este tema (estamos en el mundo para sufrir, según ellos). Pero el solucionar ese sufrimiento (en uno mismo, y en los otros) da felicidad.

Propuesta

La felicidad es hacer el bien. Éste es el plan. La pregunta es, ¿qué tanto bien puede una persona hacer en el mundo? Y evidentemente, queremos ser eficientes y compartir este bien con cuantas más personas podamos.


En siglos pasados, el poder influir en la vida de un número elevado de personas estaba reducido a unos cuántos individuos que trabajaban en el gobierno, en las empresas, en las organizaciones religionas. Hoy en día, gracias a la comunicación, la economía, el desarrollo cultural y social, prácticamente cualquier individuo tiene el potencial de influir a más personas. Pero esto lleva tiempo.


Limitantes

Sin embargo, existe un pequeño problema con este plan: tenemos un deadline. No vivimos muchos años. Y la mayor parte del tiempo estamos durmiendo, comiendo o haciendo cosas para sobrevivir. El tiempo restante es el que nos queda para buscar hacer el bien.

Así que tenemos un dilema en cuanto a tiempo invertido y resultados obtenidos. Y estamos en el peor tipo de encrucijadas. Una encrucijada con sólo dos opciones.

Planes de acción

Cuantitativo: hacer feliz a la mayor cantidad de gente

Cambiando el macrosistema. Podemos invertir nuestro tiempo en hacer crecer nuestro poder de influencia y hacer el bien a más gente. Esto puede ser en política, empresas, gobierno, religión o cualquier otra construcción social ya establecida en la que ya sabemos que los beneficios de las acciones de alguien influyente llegarán a más miembros de la sociedad.

Los ejemplos de resultados de este enfoque van desde mejores condiciones económicas, mejor convivencia social, menor incertidumbre, mayor educación, incrementar el número de gente saludable (mental, corporal y emocionalmente) entre otros.

La limitante es que el tiempo que nos lleva crecer esa influencia no lo invertimos con gente a nuestro alrededor, sino con desconocidos.

Cualitativo: elevar el grado de felicidad de la gente

O podemos optar por cambiar el entrorno directo. Esto significa dedicar tiempo a las personas que vemos todos los días en nuestra casa, trabajo, escuela, grupo religioso, cultural o cibernético. Debemos trabajar más en cada individuo y menos en crecer nuestro propio círculo.

Los ejemplos de resultados de este enfoque van desde vecinos más amigables, hermanos entretenidos, amigos más confiables, empleados más satisfechos, colegas más responsables, entre otros.

La limitante es que el tiempo que nos lleva cada individuo es considerable y es desgastante emocionalmente.

Conclusión

Pero, ¿no hay un balance entre los dos? Puede ser. Pero es válido elegir sólo una de las dos opciones. Ya que las dos rutas de la encrucijada llevan a un final feliz, ya sea en cantidad o en calidad.


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